domingo, 7 de diciembre de 2008

III...

En mi mesa hay una botella de vino tinto,
vacía por supuesto,
mientras hago el recuento de las mujeres folladas a mi paso,
han sido tantas que apenas puedo recordar sus rostros.

Mi infierno se enciende
es porque a todas las he amado,
solo dejenme odiar a una.
Ninguna sabe odiarme.

Salgo de mi lugar buscándote,
pero otra puta, débil y frágil,
se interpone en mi camino
orquestare otro vals con mis demonios...